Un tunecino viola a una lesbiana para que «aprenda la lección»

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Violación

Un joven tunecino de 24 años ha violado brutalmente a una joven de 33 porque era lesbiana: «Espero que hayas aprendido la lección, imbécil» le dijo después de agredirla sexualmente, penetrándola vaginalmente y obligándola a practicarle una felación.

El tipo ha sido condenado ahora a 15 años de prisión en París. El abogado de la víctima ha relatado ahora cómo se produjo la violación.

Los hechos ocurrieron hace más de dos años, en octubre de 2017. Todo comenzó como una relación consentida, pero la noche se torció en cuanto ella, lesbiana, le dijo al chico al que acababa de conocer que le resultaba imposible continuar. «Yo te voy a hacer disfrutar», le contestó antes de violarla.

Para la víctima, que ha preferido quedar en el anonimato, el recuerdo sigue presente: estaba en una céntrica plaza de la capital francesa bebiendo cerveza con una amiga a las 03.30 de la madrugada, tras una noche de fiesta, y el joven comenzó sus acercamientos.

Ella le comentó desde el principio que le gustaban las chicas, pero acabó seducida y, tres horas más tarde, le invitó a su casa en Saint-Ouen, en las afueras de la ciudad.

«Todo comenzó bien. Hubo incluso un principio de relación sexual íntima, pero la víctima le dijo que, como ya sabía, era homosexual, no lo aguantaba y había que parar. A partir de ese momento todo cambió y su agresor la estranguló, la golpeó por todas partes, la penetró vaginalmente y le impuso una felación»,

así resume el abogado de la joven, Stephan Maugendre, lo sucedido en las apenas dos horas en las que Karim, tunecino de 24 años, estuvo en ese apartamento.

«Él no puede ignorar que la forzó», declaró este viernes 6 de marzo de 2020 la Fiscalía, que consideró como detonante el que ella rechazara «su sexo de hombre».

«Se lo impuso de todas formas y al final le dijo: ‘Espero que hayas aprendido la lección, imbécil’«, añadió la representante de la acusación. La joven, que actualmente tiene 33 años, llamó a una amiga apenas tres minutos después de que él se fuera. Temblaba, no podía hablar y le costaba caminar.

Los hechos objetivos, según la Fiscalía, son sórdidos: los investigadores encontraron sangre en su casa y los médicos constataron señales de estrangulamiento, heridas en su cuerpo y un traumatismo psicológico que le supuso 20 días de baja laboral.

Karim fue detenido dos semanas después y el juicio, con un jurado popular compuesto por tres mujeres y cinco hombres, finalizó en el Tribunal de Bobigny, en las afueras de París, y lo sentenció también, además de a la cárcel, a pagar 50.000 euros por daños e intereses.

En estos dos días, el agresor ha rechazado todo lo descrito, según Maugendre:

«En su opinión fue una relación consentida. A pesar de los hechos, dice que no la golpeó ni la estranguló. Está en una negación total de lo sucedido, algo normal en estos casos».

El abogado del agresor dijo desconocer qué pudo haberle motivado a actuar así y se preguntó si pudieron influir el alcohol, la cocaína que ambos habían tomado, su nivel de excitación o su trayectoria vital, en la que huyó de casa a los 14 años y se escapó solo a Francia.

Agresor y víctima coincidieron este viernes de nuevo en la sala. Ella, cabizbaja, abandonó el lugar entre sollozos en la primera parte de la sesión tras un comentario del letrado de Karim.

Éste estaba acompañado de un traductor y de su pareja, la misma que tenía cuando cometió la agresión. En su alegato final, en un francés titubeante, pidió que se le diera una oportunidad para poder tener «un futuro».

Condenado en el pasado por robo con violencia y tráfico de drogas y fichado por agresión sexual, en este último caso, acusado también de haber robado la tarjeta de crédito y un anillo, la acusación había pedido que la orientación sexual de la víctima se considerase una agravante, algo que la sentencia descartó.

«En cuanto ella le dijo que no y él dijo que la iba a hacer disfrutar, le estaba diciendo: ‘Te voy a demostrar, lesbiana, que la relación heterosexual es algo bueno para ti'», relata el abogado de la víctima.

Esta última podría haber optado por un juicio a puerta cerrada, pero prefirió que fuera público porque iba a estar apoyada por amigas y para que los elementos de la instrucción, habitualmente secretos, se dieran a conocer.

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