El terrorífico significado de la bandera roja que acaban de izar los vengativos iraníes

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Protestas en Teherán contra EEUU

Han izado por primera vez en la historia una bandera roja sobre los minaretes de la Mezquita Jamkaran, en la ciudad sagrada chiíta de Qom que está situada a unos 160 kilómetros al sur de Teherán. (Así manda con Alá el letal dron ‘MQ-9 Reaper’ al todopoderoso general iraní Soleimani).

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El ayatolá Ali Jamenei besando antaño al general Soleimani.

Escritas al otro lado de la enseña figuran estas palabras en árabe: “Los que quieren vengar la sangre de Hussein”, y la misma simboliza la sangre derramada injustamente , en un llamamiento a la “madre de todas las batallas” para vengar a una persona asesinada.

El Ejército iraní ha dejado claro que prevé una “venganza dura”, aunque sin precipitación.

Mientras tanto miles de personas han dado el útimo adiós al general iraní Qasem Soleimani, al comandante de la milicia paramilitar iraquí chií Fuerzas de Movilización Popular (FMP), Abu Mahdi al Muhandis, y a otros ocho militares de Irán e Irak que fueron masacrados el viernes 3 de enero de 2020 por un dron de Estados Unidos, en el aeropuerto de la capital de la última ciudad citada.

En las exequias, caminando junto a la multitud, se ha visto al primer ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, quien ha calificado de “mártires” a los muertos en el ataque estadounidense, que tachó de “violación de la soberanía iraquí”.

Enarbolando banderas de los partidos y grupos armados chiíes y vestidos de negro o colores oscuros, los participantes en el funeral han marchado de forma pacífica desde el santuario de Kadhimiya, a lo largo del río Tigris, al grito de “¡venganza!” o “¡muerte a América!”.

Miles de iraníes, vestidos de riguroso luto, han llenado las mezquitas de todo el país durante el preceptivo rezo del viernes, cuyas homilías han colmado de lamentos y sed de venganza.

En las principales ciudades de Irán, entre ellas muchas que hace apenas un mes fueron escenario de protestas contra el ‘establishment’, el sentir vecinal ha galvanizado ahora en largas y nutridas marchas de condena en las que el manido clamor ‘¡Muerte a América!’ ha sonado más apasionado que antaño.

En Kermán, la cuna de Qasem Soleimani, y donde reposarán sus restos, cientos de vecinos se han congregado para llorar frente a la casa familiar, la cual el Líder Supremo Ali Jamenei, en un día excepcional, ha visitado para dar el pésame y, fiel a la narrativa oficial, celebrar el “martirio”.

“Una dura venganza aguarda a los criminales que se mancharon las manos con su sangre y con la de los otros mártires”, fueron las primeras palabras de Jamenei.

Declaraciones que dan a entender que el presidente estadounidense, con su decisión de acabar con el estratega en la sombra y uno de los puntales de la política exterior iraní, ha dado un estocazo letal a toda posibilidad de negociar una paz y evitar una guerra a corto plazo.

Un conflicto que el mismo Donald Trump había dicho no querer en Nochevieja.

Jamenei, en un gesto nada habitual, -es quien tiene la máxima palabra en todas las cuestiones de Estado en Irán-, ha presidido la reunión extraordinaria del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.

En un contundente comunicado posterior a la cita, el Consejo ha definido lo sucedido como “el mayor error estratégico” de Estados Unidos “en Asia occidental”.

Ha afirmado que Washington “no escapará fácilmente de las consecuencias de este error de cálculo”.

“Estos criminales se enfrentarán a una severa venganza […] en el momento y el lugar correctos. La guerra santa y el camino de la persistencia continuarán indudablemente y ahora doblemente motivados, y el árbol de la resistencia crecerá más y más próspero cada día”,

ha zanjado el máximo órgano a cargo de la Seguridad en Irán, abriendo la puerta a un abanico de posibles represalias que son una incógnita en este momento, pero con las que Irán perseguirá infligir un daño equivalente al enorme golpe sufrido.

Oriente Próximo puede convertirse en un entorno irrespirable no sólo para las tropas estadounidenses estacionadas, sino para diplomáticos e incluso ciudadanos.

De todo los escenarios, Irak es el que amenaza con convertirse en campo de batalla de la primera guerra de la década. Durante los últimos meses de escalada de tensión, Irán ha transferido armas avanzadas como misiles a sus fuerzas afines que, además, pertenecen al eje defensivo iraquí.

Esto ya ha llevado al Gobierno iraquí a condenar enérgicamente los recientes ataques estadounidense en su suelo, una baza política con la que podría contar Teherán si trata de responder forzando el repliegue de EEUU en Irak.

“Esta vida perdida posiblemente costará muchas más -iraníes, iraquíes, americanas y otras-. No es sólo la muerte de Soleimani, sino posiblemente la muerte del acuerdo nuclear con Irán y de cualquier opción para la diplomacia entre Irán y EEUU y para la reducción de hostilidades”,

dice Ali Vaez, analista en Irán para el International Crisis Group.

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