El salido marroquí experto en artes marciales al que Abascal quiere dejar fuera de combate

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Santiago Abascal

Su nombre no ha trascendido, no vaya a ser que alguien se enfade y acuse a algún medio de racista y de sembrar cizaña.

Tan solo se sabe que es un marroquí de 31 años de edad, experto en artes marciales y muy corpulento, y que a los vecinos del pueblo mallorquín de Inca no les llega la camisa al cuello ante la posibilidad de que salga de la cárcel y la vuelva a liar.

Llegó a España en patera, y a pesar de tener una orden de expulsión de la Unión Europea, -se encuentra cómo no en situación irregular en España contando con una larga lista de antecedentes-, se paseaba tan campante por la citada villa acosando mujeres y amenazando a una guardia civil, a la que llamó en el mismo cuartel de la Benemérita de la localidad “pedazo de zorra hija de puta”, antes de amenazarla con violarla y rajarle el cuello.

El sujeto, que en breves días se sentará en el banquillo en la vista donde la Fiscalía solicita para él la pena de dos años de cárcel por un delito de amenazas, circunstancia de la que dio cuenta ‘Ultima Hora‘, estuvo preso cuatro años en Bélgica en compañía de lo más granado en cuanto a yihadistas se refiere, y hasta el líder de VOX, Santiago Abascal, se ha hecho eco de sus andanzas preguntándose el porqué se permite a esta “gentuza” estar en nuestro país.

Según dio cuenta en su día ‘Diario de Mallorca‘, el tipo protagonizó tres días de auténtica locura en Inca, provocando cuantiosos destrozos en los calabozos del cuartel de la Guardia Civil y en un coche patrulla, y lesionó a tres agentes antes de ingresar en prisión.

El viernes 29 de noviembre de 2019 el se presentó hecho una furia en un bar frecuentado por compatriotas. Iba armado con unas tijeras que había cogido en una peluquería contigua y atacó con ellas al dueño del establecimiento.

Agentes de la Guardia Civil acudieron con urgencia al lugar y lo arrestaron, no sin antes recibir una sarta de puñetazos de espanto.

El domingo 1 de diciembre fue conducido al juzgado de guardia, y quedó en libertad con cargos.

Poco después se plantó en el interior del cuartel de la Benemérita, accedió a un cuarto, donde la funcionaria atendía a dos personas, y se encaró con ella. Sabía que a esa hora estaría una de las personas que le detuvo: una agente a la que había estado vigilando.

Según el ministerio público, en ese momento le dijo

¿Qué pasa, ahora sí te pones chulita? Cuando te viole no te pondrás tanto, pedazo de zorra hija de puta”.

La aludida le dijo que se marchara de ahí, pero no lo consiguió. El individuo siguió con sus amenazas.

“Cuando salgas y te vayas a tu coche aparcado ahí fuera, te cogeré, te violaré y después te rajaré“.

Tras estas palabras puso pies en polvorosa.

Poco después la central de la Guardia Civil recibió varios avisos alertando sobre un hombre que estaba insultando y acosando a mujeres en plena calle.

El individuo había golpeado también a un ciudadano que se negó a darle dinero cuando se lo pidió. Al lugar acudió una patrulla, en la que había una mujer guardia civil, y el marroquí profirió hacia ella insultos de índole sexual en presencia de su compañero.

Cuando fueron a detenerle opuso de nuevo una fuerte resistencia, por lo que tuvieron que pedir refuerzos. Finalmente fue arrestado y trasladado a los calabozos de Inca.

Una vez encerrado, según ‘DM’, el hombre siguió comportándose con gran violencia. Provocó destrozos en los calabozos, donde defecó y orinó, y amenazó de muerte a los guardias que le custodiaban.

Finalmente los agentes tuvieronque pedir la intervención de una ambulancia del 061. Una doctora tuvo que sedarle, pero para ello fue necesario inmovilizarle entre varios guardias, a los que propinó patadas y amenazó.

Dado el carácter extremadamente violento del detenido decidieron trasladarle a los calabozos de la Comandancia, en Palma.

Lo introdujeron esposado en un coche de conducciones, pero durante el trayecto reventó la mampara de seguridad a patadas y cabezazos.

La comitiva, formada por tres coches, tuvo que detenerse en mitad de la autopista a la espera de que llegara una furgoneta de conducciones con efectivos de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (Usecic), para terminar el trayecto con seguridad.

La jueza de guardia lo envió a prisión. Le impuso también una orden de alejamiento de la agente a la que acosó en el cuartel. Toda una joya el hombre.

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